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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

viernes, 2 de febrero de 2018

(CONCIENCIA CRÍTICA) El valor de las contradicciones LA POLITICA EN ESTADO VEGETATIVO…

Por Mario Peláez.

El comportamiento político es el más expuesto a la contaminación de la sucia conciencia (del cinismo, del oportunismo). Peligro latente pues la política lleva en sus entrañas la adicción más letal: el PODER. Pero felizmente ella también tiene un gran nutriente que lo oxigena, regula y dinamiza: la IDEOLOGÍA. Principios que sustentan el derrotero de la sociedad y de la historia, y que fluyen a través del programa y de las estrategias fundamentalmente, con el inequívoco objetivo de preservar, de conservar el sistema económico social o de transformarlo.

Desde luego para lograr tan crucial meta se debe superar dos peligros. El primero, saturar el quehacer político con ideología; así los principios y las propias estrategias terminan como dogmas, como catecismo consolidando el sectarismo, el fanatismo. El segundo, cuando la política prescinde de la ideología (cero de ideología), entonces solo prima el pragmatismo y la coyuntura. Así los escenarios políticos se colman de intrigas, de negociados, de misas negras y trampas. Y el Código Penal termina como panacea.

Digámoslo claramente: Si no hay de por medio contradicciones ideológicas que ventilar, solo se trataría de pleitos de callejón, donde cualquier histeria los antagoniza y cualquier entusiasmo los vuelve a unir. Son únicamente pleitos y leguleyadas a años luz del diálogo, que solventa la política, que afiata los partidos, que acelera el paso de la historia y consolida la ciudadanía. En buena cuenta, sin ideología habrá cualquier cosa menos política.

Hechemos una mirada.

EL PLEITO DEL GOBIERNO VERSUS EL FUJIMORISMO.

Ambos bandos tienen la misma mala conciencia. Los mismos antecedentes y “pecados mortales”. La misma adoración al neoliberalismo. Los mismos intereses crematísticos y negocios. Pleitos que se sustentaron en relación al indulto. Y que luego de lograrlo vuelven las aguas a su cauce. Además, ahora ambos bandos se necesitan para enfrentar el caso Odebrecht y gobernar. Lo que no impide que sigan con el seño fruncido y algunas rabietas.

EL PLEITO DE LOS HERMANOS KEIKO – KENJI.

Tampoco hay en sus pataletas ni pisca de contradicción ideológica, doctrinaria, ni programática. En cambio, sí una “inteligencia criolla” solo división de tareas. Keiko no podía enarbolar la bandera del indulto, pues en varias oportunidades había sostenido que ella no utilizaría el poder para tal fin. Entonces Kenji fue el encargado. Sin embargo, el pleito continua. Cómo entenderlo: Keiko tiene en curso un proceso judicial que puede complicarse y enlodar más su candidatura, entonces Kenji queda expedito para postular el 2021. Es desafortunada, entonces, la afirmación de Hildebrandt “Kenji es un nuevo rostro, con ganas de limpiar su apellido, me parece que podría darle un nuevo rostro al fujimorismo”. (La República 14-01-2018). De otro lado, ni el reo Alberto Fujimori, ni los hijos son tan torpes para creer que divididos (con “dos alas”) salen ganando.

EL PLEITO DEL PARTIDO APRISTA

En una esquina Jorge del Castillo más los ministros de apristas de trabajos y de salud y en la otra, García y Mulder. No es sino la veterana escopeta de dos cañones, cuyas raíces las encontramos en el pacto con Odría. Igualmente no hay entre ellos asomo de discrepancia ideológica. Hace más de tres décadas que la cúpula aprista prescribió la fundamentación ideológica. Ni siquiera se menciona a Haya de la Torre. Solo se trataría de ganar mayor presencia y poder. Sobre todo García que tiene a portas el juicio Odebrecht.

EL PLEITO DE LAS IZQUIERDAS

Suman muchos años que las cúpulas de las izquierdas se aterran con la palabra ideología. Huyen despavoridas de ella. No obstante es bueno preguntar. ¿Cuánto de marxismo les queda? (poco, algo…). ¿Cuánto del liberalismo amamantan con amor? (mucho, muchísimo…). ¿Cuánto de la homilía laica nacionalista? (“todo, todito”). Sin embargo la historia depara excepciones. A lo mejor Nuevo Perú lo sea. Como sentimiento es lo más cercano a los sectores populares.

Así, en estado vegetativo vive la política en el país. Pero no hay razón para que cunda el pesimismo, el desánimo. Lo importante es no bajar el mentón y subir en dos octavas el tono de la voz. (Hasta el próximo domingo, amigo lector)

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