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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas
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domingo, 9 de noviembre de 2014

Narrativa: LA REBELIÓN DEL TRIGO de Julio Garrido Malaver (cuento)


Olor a tierra húmeda embriagada al viento.

El labriego regó la semilla.

La muerte escondida en los fusiles vigilaba el crecimiento del trigo.

Era ya noche.

Enseñaba la luna la mitad de su rostro afectado por lágrimas. De pronto dijo un grano de trigo.

- ¡Me siembran! ¡Me cuidan! ¡Me cosechan! ¡Me hacen harina y pan! ¡Me comen para renovar energías y proseguir la guerra!

- ¡Pues no creceré hasta que los hombres aprendan a vivir en paz!

- ¡No creceremos! ¡No creceremos! Gritaron todas las semillas a una sola voz…

La muerte seguía cuidando las siembras en tanto continuaba la matanza de hombres en hombres…

Mas no brotó el trigo. No hubo pan.

Desfallecientes las manos y los brazos de los soldados dejaron caer los fusiles.

Fue cuando se abrazaron los hombres con lo que de vida les quedaba… Y entonaron extraños himnos de paz.

¡Solo entonces germinó el trigo!

¡Y hubo nuevamente pan y, esta vez, para todos…!


Del libro de Santiago Araujo Velásquez, página 199.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Narrativa: Celendín y Julio Garrido Malaver (Libro de Santiago Araujo Velásquez)

Julio Garrido Malaver

Es el carcelero.

¿Será un ser humano?

Ninguna madre del mundo podría reconocerlo y exclamar:

Hijo mío! Hijo mío!

Más que seguro nunca, nadie, lo ha besado.

No lo ha de besar ni la propia muerte.

Cuando la Muerte tenga que cumplir su misión, con ser tan repugnante, no usará su guadaña ni sus descarnadas manos.

Alguien cumplirá el mandato de la Muerte. La Muerte no lo matará.

Es el carcelero.

Feo como un sapo. Diminuto y rechoncho. Estampa cabal del miserable. Para él no existe la piedad ni hombre alguno que deba respetar.

En los hombres sólo descubre costados para hundir sus lanzas caldeadas de odio.
No sabe manejar sino el fuete y la pistola.

Todo cuanto tocan sus manos tiembla o se resiente. Si detuviera sus miradas en las flores: perderían sus colores y aromas.

Todo lo que toma contacto con su cuerpo, sufre. El propio estiércol se siente violado bajo sus plantas.

Es el carcelero.

Han dicho que puede ser hijo del demonio y quizás no sea más que su escupitajo.

No debe tener corazón. Su corazón puede ser araña o sapo repugnante.

Jamás ha reído. Nunca amó a nadie; y de amar, ¿quién podría amarlo?

Es el carcelero.


Más de una vez pasó junto a él, indiferente, la muerte.

Sólo algunas pocas veces le escupió algunas heridas. Fue así: un puñal de repudio se lanzó contra él. Muchas balas buscaron sus víceras, para rajarlas, pero en ese cuerpo maldito apenas inscribieron unas cuantas cicatrices.

Todos los presos de la isla lo odian, pero nadie le teme.

Es mala semilla que la tierra todavía no se ha resignado a recibir.

De ese esqueleto, que es la más deprimente prisión de la vida, la vida no ha podido escaparse todavía y sufre el más infamante cautiverio. Cuando vigila a los secuestrados políticos asoman a sus ojos alimañas de odio.

Y ese carcelero misterioso que ríe para el secuestrado y le brinda palabras de consuelo; que a escondidas ofrece ventajas de toda laya; que habla de libertad y de justicia para todos los peruanos, a través de las rejas: es otra miserable sabandija.

Pequeño hasta no tener alma, busca los labios atormentados del prisionero, captura sus gritos y libertarias protestas para esgrimirlas como acusaciones.

El día que deje de respirar el aire tributará olor a pureza, y los cuervos, buenos jueces, le estirarán la lengua hasta convertirla en hilo; con ese hilo le atarán la garganta, miles de veces, para que nunca más haga ejercicio de la delación; para que la delación no resucite en ningún nombre.

miércoles, 16 de abril de 2014

Poesía: Julio Garrido Malaver, POESÍA DOS



Somos tierra que gime y canta
y llora
las tres formas
de un innumerable padecer.

Somos la tierra que camina en su tumba.

Ya que así como el Tiempo
es una especie de árbol
que únicamente vive
porque nosotros le arrancamos las hojas:
así la Tierra es tumba de sí misma
y nosotros mismos somos nuestra muerte…

¡Somos el Tiempo
y el Tiempo es nuestra obra:
al mismo tiempo que lo vamos haciendo
nos vamos
deshaciendo…!

lunes, 27 de diciembre de 2010

LIBROS PÓSTUMOS DE JULIO GARRIDO MALAVER

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La frondosa producción literaria que publicó Julio Garrido Malaver (Celendín 1909 – Trujillo 1997), abarca varios géneros: poesía, cuento, novela, teatro. La familia del poeta ha conformado la Fundación Cultural JGM, y uno de sus fundamentales propósitos es continuar con la reedición de los libros publicados y de los inéditos. El escritor trujillano Bethoven Medina Sánchez ha sido designado coordinador editorial y difusor de la obra garrideña.

Dando concreción al optimismo y con el auspicio del gobierno regional de Cajamarca, se han publicado el año 2010  dos libros póstumos de Garrido.

Se trata de los poemarios De los signos y Escudos para mis banderas (Fondo de Promoción Artístico- Cultural Regional de Cajamarca).

domingo, 18 de abril de 2010

ABRIL, MES DE LAS LETRAS


En el devenir del desarrollo de la literatura peruana (incanato, conquista, colonia, república), los libros publicados por César vallejo marcaron un hito que, pese al ninguneo de los inicios, se consolidó como una vanguardia literaria no sólo en el Perú, sino en Latinoamérica. Vallejo logró encontrar un nuevo lenguaje y expresar una insólita sensibilidad en la arquitectura de su labor poética.
La traducción de sus obras a muchísimos idiomas, así como el establecimiento de las Cátedras Vallejo  en diversas universidades europeas, corroboran que el vate nacido en Santiago de Chuco es un referente intelectual.

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