En el fondo de un legendario bosque, vivía un bondadoso anciano al que llamaban “Tarsicio el sembrador”. Este era muy amante de cultivar jardines y había traído de todas las partes del gran valle donde vivía, distintas flores y árboles frutales de los más extraños. Todos los días al levantarse y antes de dormir regaba y conversaba con todas las plantas que cultivaba; y éstas crecían y daban frutos hermosos.
Por las noches las plantas adquirían vida y conversaban sobre sus cuidados y decidieron en reunión elegirlo como el gobernante del bosque. Los días pasaban lentamente en medio en medio del colorido y la armonía de aquel lejano lugar; pero no todo dura eternamente y una fría mañana Tarsicio se puso muy enfermo y su vida se fue apagando lentamente, los pajarillos y animales del bosque cubrieron con pieles y plumas el cuerpo del generoso Tarsicio; luego dieron aviso a todas las plantas del deceso de su cuidador.
Por las noches las plantas adquirían vida y conversaban sobre sus cuidados y decidieron en reunión elegirlo como el gobernante del bosque. Los días pasaban lentamente en medio en medio del colorido y la armonía de aquel lejano lugar; pero no todo dura eternamente y una fría mañana Tarsicio se puso muy enfermo y su vida se fue apagando lentamente, los pajarillos y animales del bosque cubrieron con pieles y plumas el cuerpo del generoso Tarsicio; luego dieron aviso a todas las plantas del deceso de su cuidador.
