Hoy he querido imaginar al Huauco de nuestros antepasados; aquel lugar al que amó Nazario Chávez con sus oposiciones, errores y todo lo demás (como que no estuvo de acuerdo con que se cambie el nombre de Huauco por Sucre) y, para ello, visité la Casa de la Cultura o biblioteca del pueblo.
Registrado con el N° 3791 encontré el libro que buscaba: "Autobiografía" de Nazario Chávez Aliaga que, entre otras cosas, nos cuenta en la pagina 262, lo que indicamos al inicio:
La tierra del recuerdo
Para mi -pese a lo rancio de las cosas oficiales- el nombre del Huauco será inmutable, hasta cuando yo no sea. Qué hermoso! Qué bello! Qué grande!! es el pueblo que sabe conservar la grandeza de su pasado heroico, sus usos sus costumbres, el ritmo, el estilo de su vida, y sobre todo, su historia, engrandeciéndola y enalteciéndola. Por eso el nombre del Huauco, será para mi siempre Huauco. No se concibe que un pueblo que tiene derecho a vivir su propia sangre, su propia vida, sus creencias, su amor y sus padecimientos lo lleven a otra piedra bautismal a remolques a ponerle otro nombre, desnaturalizándolo por completo. No encuentro la finalidad del propósito. Si con cambiar el nombre a un pueblo se consiguiera su grandeza y el mayor bienestar de sus hijos, en buena hora, cámbiese el nombre a todos los pueblos del Perú. Por mi me mantendré fiel al nombre de mi tierra, el Huauco, por raíz histórica que la define y por el mandato ancestral y enérgico de su glorioso pasado.
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