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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

martes, 25 de diciembre de 2012

Poesía: Nazario Chávez Aliaga

Gamaniel Churata (1)

Por Nazario Chávez Aliaga

 
Voces absolutas de orfeones antiguos
y sonidos de flautas de canillas muertas,
que vienen desde lejos; en el viento, en la lluvia,
en la lentitud del agua trasnochada,
en la crueldad del latido de una vena enferma,
en el quejido triste de las cosas muertas,
en las sombras derramadas que llevan
la decepción de ser siempre sombras
y en las alas negras de los recuerdos blancos,
en el grito de un lucero negro,

metido muy adentro en una herida vieja,
en el eco de las pisadas sobre piedras buidas,
y en el espanto de una posada oscura
de almas sumergidas en silencios largos,
con sus caras tapadas de vergüenza
de un juramento falso en madrugada,
y en la angustia perdida en el pregón de un ideal ya muerto;
voces, gritos, soledad, espanto, angustia,
y cuánto hay de horrible en horas altas,
en horas que no sirven para nada,
han tocado toda la noche la puerta de madera
de mi casa grande en abandono;
y han tocado una y mil veces hasta el cansancio,
y han tocado, desde cuando te fuiste
Gamaniel,
una mañana de octubre, en lluvia musga
mañana de follaje quieto.

Y te fuiste después de haber aprendido a ser hombre,
distinto de los demás hombres,
sin siquiera insultarme para poder vivir
la pena lenta que me diste.
Y te fuiste
con tu vestido indiano,
con tu sombrero negro,
con tus zapatos negros
y tu sobretodo,
sin voltear la cabeza atrás,
sin hacer caso a nadie,
por más que te miraban en recelo,
sin despedirte de nadie, ni de ti mismo,
que es la cosa más grande…
en silencio, como una ruina, como un gozo,
como un secreto futuro
y con tu juramento enhiesto
de no haber dicho a nadie que te irías.

Y te fuiste todo un ciudadano honorable,
todo un gran señor
pluscuanperfecto,
con el desierto de tu soledad
que era lo único que tenías
desde cuando naciste Gamaniel;
con el cantar de tus cantares
y con el himno de tu sangre,
de tu raza y su destino;
en honor de honestidad indivisible,
agradecido del mundo
que no te ha tratado muy bien que digamos;
sin una queja, sin un reproche
y sin nada que a dolor se pareciera;
borrando los huecos que imprimieron
las rodillas impías, blasfemias
que mintieron demasiado, mucho tiempo:
agitando tu bandera invicta,
al igual que en las pampas y laderas
en las lagunas secas y en las punas bravías,
donde dejaste enterrados, en ollas grandes de barro
o greda fina tostada,
los oros de tus mensajes soberbios
y tus arengas viriles, ollas tapadas
con piedras sonoras, infinitas
arrancadas de las peñas infernales,
por si los profanadores
intentaran desenterrarlos un día.

Y te fuiste
como un riego suelto en la chacra,
en la chacra recién sembrada,
con la herida incurable de tu pecado
de haber sido bueno con el malo,
con arrogancia civil, a jugarte el
todo por el todo
en ese todo desconocido.

Y te fuiste
en la hora justa de tu miseria altiva,
con la miga de pan entre los dientes,
con los tres cantos del gallo
y la pena sudada de los pobres del mundo;
rodeado de tus indios insignes,
que te llevaron en dolor al cementerio
sobre sus hombros desollados,
sobre sus culpas lavadas con agua
de hirba santa
y sus lágrimas guardadas
para llorar nuestro encuentro
de alegría, no sé dónde;
junto a la piedra madura,
junto al fogón apagado,
junto a la caña doblada a las orillas
del río,
junto a la luz violenta,
junto a las noches que duermen
las injusticias del día
y junto a nosotros mismos
en penitencia.

Estuviste a la altura en un Compromiso,
al lanzar el guijarro deicida
de la manumisión del indio,
cuando dijiste:

“En cada indio hay un dolor
Y en cada dolor una esperanza”

Mensaje egregio que se hunde,
en la carne de la tierra atormentada
en la luz de los setiembres verdes,
en la tristeza del hombre parado en la esquina,
en la ceniza de las sombras desperfectos
y el tumulto de los brazos sin rendición.

Mensaje que se hace sangre,
se hace vida,
se hace fuerza,
se hace altura, se hace canto
y se hace Verbo creador.

Es el dolor crucificado del Indio
sobre palo verde,
en el mismo dolor de los que sufren
hambre de pan, así fuera pan frio
sed de agua justa, así fuera una gota.
es el dolor universal que nos padece.
es el dolor cósmico de la vida sin rumbo.
“Pez de oro”, libro de libros de Gamaniel Churata
Es -por eso- todo evangelio vivido en sacrificio,
un grito de fe, un mandato, una declaración de guerra,
una Revolución Indiana.

Gamaniel; desde allí donde estás,
con tu lámpara encendida
y tu copa de vinagre
y tu proclama de sangre;
junto a los muertos amotinados a manera
de una rebelión de almas en naufragio;
desde allí, sigue enseñando
a los vivos y a los muertos;
cómo se vive muriendo,
cómo se muere viviendo;
mientras nosotros comemos
nuestra ración ácida que nos toca cada día
para poder seguir viviendo a garrotazo limpio
nuestro destino incierto.

(1)  Arturo Peralta quien prefirió llamarse Gamaniel Churata, nació en Puno (1897)-1969) Fue deportado a Bolivia en 1932 y fallece en Lima, tres meses después de retornar a su patria, a la edad de 72 años.


Nazario Chávez Aliaga, El Julcamoro Ortiz.- Sucre, como todos los pueblos del Perú profundo, es un lugar exótico por su exuberante campiña y está ubicado en la sierra norte. En este distrito, de mítico verdor, nació Nazario Chávez Aliaga, una tarde de setiembre el día 22 de 1891.

Nazario Chávez y sus Edecanes Cámara de Senadores y Diputados

Fueron sus padres don Manuel Resurrección Chávez Reyna, hombre recio que trabajó como caporal en la hacienda La Pauca de propiedad de los Cacho Sousa. Su madre fue doña Clara Aliaga Horna, mujer diligente y antañona. Su hogar bastante cohesionado por el amor, gozó de alguna holgura económica por lo que los 8 vástagos no sufrieron penurias.

Nazario, el quinto de los hermanos, fue reacio a la escuela primaria. Estudió bajo la férula del profesor Encarnación Sánchez. Los dos últimos años en la Escuela Particular del señor Artemio Tavera Sorogatua. 

Nazario Chàvez con el Presidente Prado
La secundaria lo realiza en el antiguo y emblemático Colegio San Ramón de Cajamarca. Cursaba el segundo año cuando estalló el conflicto con Ecuador. Imbuido de sentimiento patriótico se alistó en el Batallón de Voluntarios de Lambayeque, hacia donde también llegó el regimiento de Caballería N° 3 de Lima comandado por el Alférez Manuel Prado Ugarteche, con quien trabó estrecha amistad que lo llevaría de camarada a amigo, después a hombre de confianza y posteriormente a Secretario Privado de la Presidencia de La República de Prado en 1945.

Finalizado el conflicto fronterizo regresó a Cajamarca para continuar estudiando.

En la ciudad del cumbe, el joven Nazario, inteligente sagaz y arriesgado, se dedica a la docencia: En su Alma Mater dicta el curso de literatura y castellano, más tarde se convierte en Jefe de la Sección de Letras de ese colegio.

Nazario Chàvez con su esposa, hijos y nietos.
A la edad de 22 años se casa con la cajamarquina Teresa Silva Santiesteban Astopilco.
El poeta que subyace en su corazón, listo a aflorar en cualquier momento, eclosiona como un volcán durante su actividad de pedagogo sin titulación.

Su producción literaria es vasta. Le pertenecen los siguientes libros:

Poesía:

Vértice, Huerto de lilas, Parábolas del Ande, Mis sesenta.

Ensayo:

Liberación, Ideario y Acción americanista, Pensamiento en acción vital, La Reforma agraria.

Biografía:

Basilio Cortegana, El padre Chuecas.

Memorias:

Acción parlamentaria.

Monografía:

Cajamarca (Compendio de 5 tomos, obra que constituye el santo santorum de los libros escritos sobre la historia de Cajamarca)

Novela:

El grito de la raza, Ladrones y asesinos, Cholaje y hambruna (textos que el autor dejó en preparación; inéditos)

Nazario Chávez Aliaga publicó bajo el sello de las mejores editoriales de la época como Minerva, Industrial Gráfica y Editora Atlántida.

Su monumental Cajamarca fue escrita en palacio de gobierno en donde, el autor de Liberación, dispuso de 17 mecanógrafos.

De la calidad de sus escritos y pensamientos del escritor huauqueño (hoy sucrense) la crítica nacional como extranjera hizo comentarios elogiosos. Fue acogido en la revista Amauta y mereció el espaldarazo de Mariátegui.

En Cajamarca trabajó indesmayablemente en la creación de la Asociación Obrera de Hualgayoc, la Asociación Obrera de Bambamarca, la Asociación Fraternal de Hualgayoc. Fue un asiduo y propulsor entusiasta del grupo intelectual de Lambayeque al que pertenecieron Luis Heysen, armando Bazán y otros grandes intelectuales del norte.

En su juventud fue Dirigente Estudiantil, Jurado Calificador en la Escuela Municipal de Sucre y Alcalde de su distrito en 1917.

El autor de Hambruna (obra perdida e inédita) también deslumbró en el terreno del periodismo. En 1923 dirigió el combativo periódico El Obrero, en este diario entregó su pluma y su pensamiento para defender a los obreros y campesinos pobres. Más tarde, en 1940, fundó el diario Perú; un periódico de gran tamaño e influencia en la sociedad cajamarquina. Es a través del diarismo y de los comentarios, que Víctor Raúl Haya de la Torre conoce al escritor, a quien, en 1930 lo nombra como Secretario General del Apra en Cajamarca.

Por su partido se jugó entero; sufrió persecución, encarcelamiento; pasó hambruna y probó el silicio de la traición del mismo jefe durante la sedición aprista en 1932, de donde pudo escapar a Trujillo disfrazado de mujer. En 1939 renunció al partido de las alianzas.

Nazario Chàvez con Imac Sumac, en EEUU
Posteriormente se une al partido civilista de Benavides para impulsar la candidatura de Manuel Prado a la presidencia. Esta vez su olfato, más que el azahar de la política, lo llevó a encumbrarse en las altas esferas del gobierno. Saboreó como ningún otro las mieles que da el poder. Viajó por el mundo llevando consigo el recuerdo de su pueblo. Conoció altas personalidades de la política, científicos, literatos y artistas, e, innegablemente, adquirió fortuna, no olvidemos que el escritor fue hijo de un agricultor, y por ello es que adquirió una hacienda en la ciudad de Jaen la  cual fue afectada por la reforma agraria dictada por Velasco.

En el aspecto amatorio fue hombre privilegiado o fácil de enamorarse, dejémos que él mismo lo diga desde su poema: Si me muriera: “Yo me haría un gran bien / si me muriera… / No querré entonces / pan, azúcar, ni cebolla, / ni cigarro, / ni mujer del prójimo, / ni lentejas, ni gato / ni caballo, ni comida calentada.

Escribió sus versos hasta muy avanzada edad, como él lo pronosticó en su poema: Yo seguiré echando versos “… y seguiré mellando la daga / y persiguiendo cuervos;  / regando albahacas / por todos los caminos / y echando vino nuevo / en todos los odres viejos. / Sobre mar de azúcar / y arena verde / seguiré escribiendo versos, / hasta que muera mi voz / en la cascada de luces, / como muere en la garganta / el último canto de un pájaro.
Nazario Chávez murió el 14 de noviembre de 1978 a la edad de 87 años.

Fotografìa de Gamaniel Churatahttp://gamalielchurata.blogspot.com/
Autor: Olindo Aliaga Rojas.

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