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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

lunes, 8 de noviembre de 2010

Opinión libre: El pensamiento Villarán

Por Carlos Trelles

Susana Villarán dice que es una socialista liberal. Se definió así en una entrevista radial y explicó el término: una socialista del siglo XXI que cree en el mercado. Quiso mostrar su perspectiva económica y evidenció una confusión que sólo las lecturas desordenadas y la nostalgia ideológica permiten. No existe el socialismo liberal en lo económico.

Susana Villarán y los Chistosos
Se puede hablar del socialismo liberal en términos políticos, pues es liberal quien defiende las libertades individuales más allá de su inclinación económica. El consenso de la época es ser democrático y liberal, y eso le ha quitado legitimidad a los radicalismos políticos. Todos los presidenciables de este país son liberales políticamente hablando. La mayoría de socialistas contemporáneos son socialistas liberales y las socialdemocracias europeas de posguerra fueron liberales. Pero no se puede hablar de socialismo liberal en el terreno económico. No es posible esa mezcla, es tan absurdo como decir soy un demócrata caudillista.

En la política económica hay dos caminos opuestos: o se es liberal (ortodoxia) o se es socialista (heterodoxia). En el primer caso se cree que el mercado es el mejor asignador de recursos y que debe operar libremente salvo excepciones puntuales: la extrema pobreza o las fallas de mercado (oligopolios abusivos, por ejemplo). En el segundo caso, la idea es que el Estado puede intervenir para mejorar la distribución, con manejo estratégico de aranceles o con fomento a la industria local, por citar dos mecanismos recurrentes. Se distorsiona así la libre competencia y se sacrifica la velocidad del crecimiento para quebrar la desigualdad.

No existen casos de mercado puro o de absoluta intervención del Estado, y los radicales de ambos bandos que quieren acercarse a los extremos han sido marginados por la historia. Pero alejarse de los dogmas y apostar por los matices no significa que las grandes posturas económicas del siglo XX pueden convivir en un solo político. Si un socialista cree en el mercado significa que evitará intervenirlo y, por lo tanto, dejará de ser socialista. Tendría que renegar del Estado de bienestar, que es un invento socialista hecho para contener al mercado con fines distributivos.

Esta confusión doctrinaria, mezclada con evidente picardía electoral, le permite a Susana Villarán dar la espalda –sin culpa- a buena parte de los socialistas de este país, y a los aliados que parecían útiles cuando Fuerza Social no estaba inscrita en el registro de partidos del Jurado Nacional de Elecciones y quería estar en las municipales. El cambio debería merecer explicaciones públicas, pero el juego político hace que el acto oportunista guste a una buena parte de limeños que le temen a todo lo que recuerde a la vieja izquierda. La política es casi siempre así: una lucha por instalarse en la cabeza de los ciudadanos a través de narrativas e imágenes que puestas juntas no siempre tienen lógica ni armonía de contenidos.

 Sin embargo, hay límites. La sugerida alianza de Susana Villarán con el liberal económico que es Alejandro Toledo –también dice disparates: gobierno con la derecha y distribuyo con la izquierda- es más riesgosa para las ambiciones políticas de la futura alcaldesa, porque obligaría a Fuerza Social a dejar de lado algunas banderas económicas que el país le empieza a reconocer. Deberían pensarlo muy bien: no es lo mismo decirle adiós a la vieja izquierda o marginar a cinco regidores municipales que aliarse a un candidato a la presidencia que, cuando gobernó, fortaleció el modelo económico del que tanto se reniega. Es obvio que la mayor parte de la gente no piensa en doctrinas –por eso los políticos dicen tonterías- pero el electorado tiene olfato para las incoherencias graves. Con Perú Posible evitarían la temida valla electoral y asegurarían congresistas (provecho Guerra García, alto funcionario del gobierno de Toledo), pero una buena parte de la opinión  pública se sentirá estafada.

Semanario: Hildebrant en sus trece, viernes 5 de noviembre del 2010.

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