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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

jueves, 25 de febrero de 2010

NOVELA EL RETOÑO DE JULIÁN HUANAY

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LITERATURA REGIONAL  ( III )

NOVELA  EL RETOÑO  DE JULIÁN HUANAY


“El retoño es acaso la única novela proletaria del Perú escrita por un obrero. Novela surgida de experiencias personales, escrita con un lenguaje directo, simple, con una honda ternura y un fraternal idealismo proletario, El retoño se asemeja a las magníficas páginas de Máximo Gorki en Días de infancia, Por el mundo y Mis universidades. En su brevedad y sencillez El retoño es una de las obras más entrañables de la literatura peruana.

(Wáshington Delgado)


                                                EL RETOÑO

                                                ( Fragmento )

Es una vieja costumbre en mi aldea que los viajeros se levanten al primer canto del gallo y salgan al segundo, si quieren alcanzar el tren en la estación más cercana. Yo no tenía dinero para viajar en ferrocarril pero, vencido por la costumbre, me levanté a esa hora. Con gran cuidado, mientras me palpitaba violentamente el corazón, me senté al borde de la cama y me quedé escuchando. La Tía Conce seguía durmiendo plácidamente. Entonces cogí mis zapatos y, de puntillas, me acerqué a la puerta y la abrí suavemente. Quise salir y no pude. Vacilé y volví al aposento. Una tremenda angustia oprimió mi corazón y las lágrimas me inundaron el rostro. La anciana se movió ligeramente en su duro camastro y, entonces, asustado, salté hacia el patio iluminado por la luna. Guardián, mi viejo perro, se me acercó moviendo alegremente la cola. Acaricié su hirsuta pelambre, pero cuando quiso seguirme lo amenacé para que se quedara. Después crucé el patio y salí.
 
La noche era clara. Los eucaliptos movían perezosamente sus gallardas copas batidas por un ligero viento helado.

A pasos rápidos me dirigí al camino principal. Cuando veía algún labriego que iba a regar sus sementeras, me ocultaba detrás de los arbustos. Así anduve hasta salir de mi pueblo. Después tomé la ruta que Vicente Salas había indicado como la más corta. Caminé todo el día. Pasé por muchos pueblos sin detenerme. A medida que avanzaba, se iba apoderando de mí una especie de sopor que me hacía insensible. Caminaba como impelido por una fuerza extraña que me alentaba a seguir adelante. Todas mis energías parecían responder a un solo imperativo: caminar.

La noche me sorprendió cuando había tramontado los primeros cerros que circundaban el valle. Cansado y sediento crucé largos tramos solitarios. El viento ululante de la puna y los aullidos lejanos de los perros pastores, me infundían un terror indecible.

Cuando la oscuridad no me permitió seguir, me aparté del camino, busqué un sitio abrigado entre las pajas bravías de la puna, y me eché a dormir. No tengo  ni la menor idea de cuánto tiempo dormí. Sólo recuerdo que desperté asustado por el ruido que producía un tropel de bestias y el ladrido incesante de muchos perros. Un tenue claror había sustituido a la negra noche que me había obligado a detenerme. Me quedé quieto. Pero el ruido se aproximaba rápidamente y el miedo que sentía, también, se acrecentaba.


            
Julián Huanay Raymondi. Nació en Jauja en 1907 y falleció en Lima en 1969. Su infancia, dura y laboriosa, lo templó en las experiencias más dolorosas pero al mismo tiempo plenas de solidaridad y fraternidad. Al adquirir conciencia clasista, se esforzó en aportar a la elevación de la cultura del proletariado y escribió manuales sindicales y populares. Su novela El retoño y su libro de cuentos Suburbios, a despecho de la escasa difusión que han tenido, son dos clásicos de la narrativa peruana.

(Texto de la contratapa del libro editado por Editorial Mundo Sur)

11 comentarios:

Anónimo dijo...

esta buena pero yo queria algo mas concreto

Anónimo dijo...

yo tambien queria algo mejor

Anónimo dijo...

queria algo mejor

Anónimo dijo...

yo tambien

Joseph Zavala dijo...

Me pareció muy pobre el final ya que se quedo en la puerta del hospital
y nada mas que seria de su vida en ese momento.

Anónimo dijo...

Es triste la historia.
Me hubiese gustado un final mas emocionante

Anónimo dijo...

sim pues

Anónimo dijo...

q pena me dio

Anónimo dijo...

oe pero falta el final

Anónimo dijo...

oe pero falta el final

Anónimo dijo...

no es muy interesante

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