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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

viernes, 2 de julio de 2010

Opinión libre : WITOTADAS


Por Elmer Castillo Díaz

La realidad del fútbol peruano se refleja en todos sus estamentos a nivel nacional. Indisciplina, coimas, pases trucados con el beneplácito de las instituciones correspondientes, los ídolos que juegan en Europa una vergüenza para los jóvenes. Hace 28 años que no llegamos al Mundial, el deporte Rey está por los suelos en nuestro Perú, los que pintamos canas seguiremos añorando a los Cubillas, Sotil, Baylón, Chumpitaz…y sin millones de Euros. Hay Burgas en todas las Federaciones, Chemos en todos los equipos y Pizarros entre los miles de jugadores de las diferentes Ligas. Todos con la misma cultura pelotera de los de “arriba”, o sea, un desastre completo.

Y el equipo de mis amores, Club Deportivo Cultural San Isidro Labrador, no es la excepción en este tipo de menesteres. Hace unos meses, antes que comenzara el campeonato de la Liga de Sucre, conversé con algunos amigos para que me apoyaran con estos jóvenes (muchos de ellos extraviados por la falta de oportunidades), quienes gustosos aceptaron, por supuesto, siempre y cuando les llegaran noticias de que todo marchaba bien y los resultados se dieran. ¿Cómo pedirles el apoyo si no entrenaban, no mostraban ningún interés en querer seguir adelante, si la directiva, comenzando con su Presidente, totalmente apáticos, y encima, muchos de los jugadores se marchaban a otros equipos sin ningún tipo de documentos? Por supuesto no todos, para aquellos que confiaron en este servidor mis agradecimientos. ¿Qué huauqueño que ame el deporte no estaría presto a apoyar al SIL si viera los resultados, las ganas de los dirigentes y los peloteros de querer avanzar futbolísticamente?
Hace dos años atrás se recibió el respaldo desde tierras lejanas: México, España, Italia; también de nuestro Perú. Lo más sorprendente es que muchos de ellos sólo conocen Sucre gracias al blog http://huauco.blogspot.com/ y me enorgullezco de ello. Ese año los jóvenes estaban unidos, se trabajaba (entrenaba) por las mañanas y las tardes, ganábamos holgadamente, nos reuníamos en ágapes para conversar temas, no sólo de fútbol, de ética, estudios y no faltaban las bromas, chacotas y pendejadas propias de un grupo unido. Y el team seguía avanzando.
Este año ocurrió el naufragio. Uno llega a creer que las cosas van a ser diferentes. Antes que comiencen los partidos hablé con ellos para trabajar de la misma manera que lo habíamos hecho, el capitán del equipo (un joven padre de familia que trabaja en la construcción) aceptó el reto, comprometiéndose a hablar con el resto de integrantes. Durante un mes salí a correr a las cinco de la mañana, tratando de darles el ejemplo (ojo al guía) y los jugadores se animaran a seguirme, fue en vano. Un lidercillo, aprovechando el apellido de su padre (genial jugador), se llevó a la mitad del equipo al vecino pueblo. Lo curioso es que nunca sacaron su pase del SIL, ¿cómo lo hicieron?, fácil deducción, por las noches se veían parqueados, frente a la Liga Distrital de Fútbol, las motos de los dirigentes del equipo donde anclaron. Sin jugadores, con la apatía de los dirigentes, la complicidad y silencio de la Liga, el San Isidro Labrador se fue al abismo.
Que tengo responsabilidad en ello, cierto. Con algunos muchachos sin experiencia y temerosos al trajín de los entrenamientos, con el desánimo, tanto de ellos como el mío y de casi todo el pueblo, no quedó otra que tratar de hacer lo que se podía. Con un equipo que no trabaja, que llegan los domingos a jugar solo por cumplir, pensando que se podían dar los resultados, con los dirigentes esparcidos en el campo, con un niño de 13 años en la banca de suplentes; era imposible que se avance en el campeonato. Nos eliminó un equipo fuerte, compacto, bien entrenado, sin “Felipillos”, con su dirigencia unida acompañándolos, gritando cada jugada y desgañitándose hasta la ronquera en cada gol que hacían, corriendo todo el campo como gamos luchando por el balón. ¿Qué podíamos esperar?
Hasta el día de hoy no he escuchado a ningún candidato proponer la Cultura y el Deporte en nuestro Sucre, salvo la del ingeniero Secundino Silva Urquía. ¿Acaso los jóvenes seguirán a la deriva en este pequeño pero maravilloso pueblo de Sucre? ¿Quiénes son los candidatos que tomarán como base a los jóvenes perdidos entre brumas del alcohol, drogas y la incertidumbre de un mañana sin futuro? Y mucho más ahora que se presenta al cadalso nuestro amigo Wilson Zavaleta, que pese a haber renunciado olímpicamente a postular por el tremendo golpe recibido en las elecciones pasadas, pretende ahora, por presiones de algunos “amigos”, lanzarse nuevamente al ruedo, no sabiendo que las consecuencias van a ser peores que la anterior. Como decía mi buen amigo Alberto Zegarra después de haber sido vapuleado en una contienda electoral, “…la única manera de regresar a Sucre es horizontalmente…”. Basta ya de tentativas que no van a tener resultados, peor aún, fragmentando a la población que confundida ve cómo los apetitos, no del nuevo candidato ¿eh?, sino, de sus ayayeros que persiguen un pedazo de la torta, es tiempo que se decida a decirles NO a los oportunistas y vea que Sucre no es el conejillo de Indias para experimentos de última hora.
A esos jóvenes que confiaron en mí, el agradecimiento del caso, y, las disculpas a los amantes del SIL por no haber satisfecho ciertas expectativas, los motivos están resumidos en el presente, por eso es que no recibieron ningún pedido, sería patético haberlo hecho, ¿no creen?...pero no todo está perdido si hay en nuestros corazones la esperanza de un futuro mejor.
26.6.2010

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