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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

domingo, 16 de julio de 2017

(Conciencia Crítica) Para no creerlo… EL DOCTORADO HONORIS CAUSA DE CIPRIANI…

Por Mario Peláez Pérez

No se exagera un ápice cuando se afirma que no más de una veintena de universidades (de las 142 existentes) justifican su presencia en relación con los intereses del país. Es decir, formando idóneos profesionales, realizando investigación científica y consolidando el espíritu crítico. Y mayor es la exigencia considerando el ritmo vertiginoso que lleva el conocimiento, convirtiendo la educación en un proceso de por vida, con base interdisciplinaria. Pero cuidando no caer en la sobrevaloración conceptual de la innovación. Palabra convertida hoy en especie de fetiche.
 
Desde luego, el principal responsable de la mediocridad es el Estado, no solo por el miserable presupuesto asignado a las universidades públicas, sino por permitir la proliferación de universidades.
 
Precisamente una de estas universidades, San Ignacio de Loyola, acaba de otorgar la investidura de doctor honoris causa al cardenal Cipriani, con asistencia de “la crema y nata” del Perú oficial. (Es posible que el propio santo esté molesto y avergonzado y a punto de protestar; salvo que la distinción se haya inspirado cuando Ignacio de Loyola, se ufanaba de sus proezas militares). 
 
Como bien sabemos, el honoris causa es el reconocimiento más importante que otorgan las universidades a personalidades que registran importantes contribuciones a la sociedad, al conocimiento, la cultura y la ética. Bastaría verificar la relación de honoris causa, otorgados por las universidades de San Marcos y Católica para ratificar los altos merecimientos de los investidos. Todos de primer nivel.
 
¿Y Cipriani qué méritos ostenta?. Ninguno. Como cardenal polariza y genera deserción de la feligresía, con sus fobias y poses de divo; como ciudadano, el mismo lo precisó al afirmar que “Los derechos humanos son una cojudez y la igualdad de géneros una necedad”. Como intelectual califica cero. Para muestra un botón: su artículo publicado en el diario “El Comercio”, el nueve de agosto del 2015 con el título “Sentido primaveral de nuestra historia”, es copia del libro de Joseph Ratzinger en el 98 por ciento. Tanto así que el periódico lo expectora de su plana de colaboradores. 
 
A modo de pie de página: seguro que Lucifer ya está preparando la recepción del cardenal al Octavo Circulo-Sexta fosa del Infierno lugar que Dante Alighieri concibió en su obra LA DIVINA COMEDIA, para personas como Cipriani.
 
(Hasta el próximo domingo, amigo lector)

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