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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

sábado, 8 de marzo de 2014

EL HOMBRE EN LA POESÍA DE VALLEJO (IX)

Por Ernesto More

(Conferencia pronunciada en las Universidades del Cuzco y Arequipa, el 15 y 29 de octubre de 1954, respectivamente)

(…)

De allí esa fe inconmovible de Vallejo en la supervivencia del individuo. Monguió penetra bien en este fenómeno. “Importa recalcar –dice- este sentido del triunfo sobre la muerte que Vallejo expresa en su poesía de la guerra española. En él reside la verdadera diferencia entre su actitud y las actitudes tradicionales respecto a la muerte. Ahí está su poesía revolucionaria. En efecto, el concepto tradicional de la supervivencia después de la muerte física hállese ligado bien al ideal clásico de la inmortalidad en el recuerdo de una muerte ejemplar y serena, bien al ideal feudal de la inmortalidad del hombre y la fama del muerto y de sus hechos, bien al ideal religioso de la inmortalidad del alma individual eternamente premiada o castigada en algún cielo o en algún infierno. Para Vallejo, la supervivencia del miliciano, del proletario, del soldado, del voluntario muerto por la causa del pueblo no es esencialmente ninguna de esas inmortalidades; es la supervivencia de la causa misma en la vida de las masas populares que mantienen, la mantendrán, la desarrollarán. Es la supervivencia de un ideal de vida en la vida real, en los seres vivientes que participan colectivamente del ideal común o que heredan sus beneficios. Es decir, que Vallejo colocaba la justificación de la muerte del hombre en algo que reside fuera de él, mientras que el cristianismo, por ejemplo, la coloca dentro del hombre mismo. La forma de supervivencia que Vallejo expresa en sus poemas de España aparta de mí este cáliz, trasciende los límites de la sed de inmortalidad individual que, según decía Unamuno, arde en todo ser hispánico, y la trasciende en el sentido de que enlaza la inmortalidad no con el individuo, sino con la corriente inextinguible de la vida del pueblo; vale decir, que que es un “concepto dinámico, dialéctico, colectivo de la inmortalidad”. Y esto, que dice Monguió, aparece con claridad abrumadora y sobrecogedora en el poema Masa.

Antes de terminar, queremos volver con insistencia hacia lo que parece capital en el mensaje de Vallejo, y que trataremos de resumir en pocas palabras. Por muy bien dotados que estén los hombres para ésta o aquélla función, nada podrán hacer de válido en esta época, sino están penetrados antes de un intenso sentimiento de solidaridad humana, si no están iluminados por una fe política, si no relacionan constante y estrechamente sus actividades especializadas con una causa social, si no se consagran, si no ansían, si no luchan por el establecimiento de una justicia en el mundo. Sin una convicción y acción político—social, todo lo que hagamos, todo lo que hagan los grandes especialistas, se asemejará al rodar de una gran película sin la necesaria luz que la proyecte.


De las páginas 161 a 182 del libro Vallejo, en la encrucijada del drama Peruano.

Fotografía: http://lenguaje-cesarvallejo.blogspot.com/2011/06/dos-ninos anhelante_12.html

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