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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

martes, 5 de octubre de 2010

MIGUEL DÍAZ DÁVILA


NACIDO PARA EL ARTE
                                                                      Por Jorge Horna

A Miguel Díaz Dávila se le conoció en Celendín como un acordeonista virtuoso que sólo en reuniones muy restringidas tocaba para el goce bohemio de sus amigos.
 Su talento viene de sus ancestros, su padre y abuelo también alegraron con su música las celebraciones familiares de la comarca. Los hermanos de Miguel de igual modo nos brindaron durante décadas el deleite de su amor a la música: César en el acordeón y Julio en la guitarra. 
 
 Tengo un imborrable recuerdo acaecido en mi niñez. Cierta tarde, cuando correteaba con mi aro de hojalata, fui inquietado por una sublime música que procedía del segundo piso de una casa ubicada en la plaza principal de Celendín; como la puerta estaba abierta, subí, aro al hombro. En las paredes de la sala estaban adheridas con alfileres las acuarelas de paisajes terrígenos con la firma del entrañable Alfredo Rocha Zegarra. En un ángulo de la habitación, Miguel Díaz al lado de su amigo Manuel Sánchez “Mime” interpretaba la melodía, que tardé más de cuarenta años para enterarme que era una de las danzas húngaras del gran compositor alemán Johannes Brahms. Las pinturas y la música se fundían en un maridaje dichoso.

 Miguel al obtener su título de profesor de educación primaria en la otrora Escuela Normal de su tierra, migró a Trujillo. Allí sin abandonar su acordeón, inició el cultivo serio del arte pictórico como un autodidacta impulsado por el bullir de su raigambre humana.
 El año pasado (2009) en la ciudad donde reside se realizó una Exposición Antológica en el local de la Casa de la Emancipación del Banco Continental, que recoge la producción pictórica, escultórica y muralista de Miguel Díaz Dávila.
 Para ilustración de los lectores, aquí la trascripción de un texto del catálogo.

PRESENTACIÓN

La Exposición Antológica de Miguel Díaz Dávila presenta en primer lugar cuadros costumbristas al óleo, con paisajes de la localidad de Celendín; así como cuadros que reflejan sentimientos respecto a la vida familiar del autor.
Además, se presentan pinturas con técnicas mixtas alusivas a experiencias y expresiones simbólicas muy propias de sus deseos e inquietudes.
Adicionalmente se muestra cuadros simplificados del caballo peruano de paso.
También ha realizado una selección de esculturas de concreto, mármol reconstituido y metal, con personajes representativos de la literatura, la justicia, el arte y la religión; elaboradas mediante técnicas propias del artista en base a sus investigaciones en el uso de materiales.
Finalmente expone  una selección fotográfica de los murales en alto relieve policromados y grupos escultóricos más representativos realizados en Cajamarca, Lambayeque, Chiclayo, Chimbote, Lima, La Merced-Chanchamayo y Trujillo. 


DATOS BIOGRÁFICOS

Celendín, pueblo de ancestros judíos, portugueses y de trazos castellanos, pleno de sol y olor a sementeras y eucaliptos, de gente sencilla, trabajadora y caminante en busca de futuro, vio nacer a Miguel Díaz Dávila, el 27 de abril de 1942; hijo de padres amantes del arte.
Su obra fue y es diversificada, a partir de una posición de ética basada en el ejercicio de su propio proyecto de vida; óleos, acuarelas, dibujos al carbón, collages, cuadros en relieve con desechos de aluminio; pero sobre todo, murales en alto relieve y esculturas.
Destacan entre sus obras, las esculturas del Paseo de las Musas de Chiclayo y las del Paseo de la Paz e Integración Perú-Ecuador de Pacasmayo; así como también, murales y esculturas en universidades del interior del país.

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