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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

miércoles, 7 de febrero de 2018

GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ Consejo Directivo Nacional I CONVENCION NACIONAL DE ESCRITORES Lima, 21 de abril de 2018

¡UNIDAD Y CENTRALIZACIÓN POR LA LEY DEL ESCRITOR!

CONVOCATORIA

El año que ha concluido recientemente y el tramo que vivimos del actual han demostrado la vigencia de una necesidad histórica: la reivindicación del escritor peruano en todos los planos, particularmente el ejercicio de su trabajo en condiciones dignas. Las condiciones en que desenvuelve su oficio el escritor, no solo en el país sino a escala mundial, son esencialmente las mismas que enfrentan cientos de millones de trabajadores en todo el planeta.

La rapacidad del sistema económico capitalista golpea permanentemente la dignidad de quienes han optado por hacer de la literatura su opción de vida. El saqueo compulsivo que ejerce el poder imperial sobre los pueblos del mundo se expresa con singular impacto en el universo de las letras, convertidas bajo tal predominio no solo en mercancía y por tanto en objeto de acumulación desenfrenada, sino también en instrumento de opresión ideológica de la inmensa mayoría de habitantes del planeta.

En nuestro país se ha puesto en evidencia la validez de una organización como la nuestra, cuyo sentido último es contribuir desde el quehacer literario a la construcción y conquista de una situación histórica de justicia y libertad. Los recientes acontecimientos políticos, sellados por la desvergüenza y descaro de los poderosos, hundidos en el fango de la corrupción y el entreguismo antinacional más desenfrenados, solo confirman la necesidad de que los escritores peruanos en todo el país, no solo se organicen sino asuman una posición y una actitud en defensa de la dignidad del pueblo, del cual formamos parte la inmensa mayoría de trabajadores de las letras.

No escapa a este marco el rol decisivo que juegan los escritores conscientes y protagonistas de su tiempo en la confrontación cultural, que bajo el neoliberalismo adquiere mayor importancia todavía por el carácter mucho más compulsivo que aquél tiene y que con frecuencia asume rasgos de hostigamiento y persecución contra la imaginación creadora y el pensamiento crítico.

La gran mayoría de los escritores peruanos, bajo signos de distinto matiz pero golpeados por los mismos instrumentos que agreden al conjunto del pueblo, carentes no solo de estímulos y mecanismos que promuevan su valioso trabajo sino vulnerados en sus derechos culturales, sociales y políticos más sentidos, ha demostrado no solo indignación y rechazo a este estado de cosas sino disposición de lucha por su dignidad. Agrupados o no agrupados, los escritores peruanos no están dispuestos a arrodillarse ante la opresión ni a renunciar a la conquista de sus sueños y motivo de grandes e intensas páginas en sus creaciones: libertad, justicia, ejercicio a plenitud de sus facultades.

Y si bien algunos pasos adelante se han dado, como la formulación del Anteproyecto de la Ley del Escritor, eje fundamental de demanda y lucha de los escritores peruanos que defendemos el derecho al pensamiento, creación y difusión de nuestro trabajo, y la presencia protagónica en las agendas de debate y discusión académica y no académica en lo que concierne a la cultura, todo ello no solo es insuficiente sino que requiere instituciones fortalecidas y voluntad de esfuerzo unitario. Existen no pocos colectivos e instituciones literarias que deben ser parte de una corriente y un torrente de vigor y claridad en las batallas por los derechos políticos, sociales y culturales, que no son solo nuestros sino del conjunto del pueblo.

Muchos colectivos de escritores en todo el país, con los cuales nuestra institución mantiene una relación fraternal, asumen y levantan propósitos y objetivos semejantes. No hay ninguna razón para que el impulso orgánico de los trabajadores e las letras en el país siga fragmentado como hasta hoy. Sin perder su fisonomía personal y/o institucional, todos los sectores dedicados al trabajo literario tienen un lugar en este desafío.

Es la hora de dar un salto en este terreno, que no solo responda a los imperativos históricos y culturales que nuestro trabajo demanda, sino también debe ser una huella invalorable para quienes desde la adolescencia y la juventud se integran a la lucha por el pan y la belleza, desde este oficio, el de escribir, al cual nos entregamos con una pasión semejante a la entrega que caracteriza al amor, fulgurante y agónico, y a la disposición de ser parte de un ideal de conquista de la plenitud para toda la humanidad.

Para ello necesitamos desplegar imaginación, conciencia crítica, rebeldía, pero también reciprocidad y modestia en la relación humana con los miles de trabajadores de la cultura en el país, sin prejuicios de ningún tipo. Respeto profundo a nuestros maestros que han entregado toda una vida en defensa y desarrollo de las letras y la cultura nacional. Aprecio y cariño a todas las manifestaciones artísticas y literarias del Perú real, tan diverso e inmenso en riqueza cultural. Tenacidad en el estudio y la investigación que enriquezca nuestras creaciones y reflexiones.

Igualmente mayor trabajo, superior organización, esfuerzo multiplicado hacia todo el país, y la convicción de que las circunstancias históricas que vivimos demandan la responsabilidad de un quehacer colectivo, institucional, de los trabajadores de las letras, una actuación llena de júbilo y resistencia, decisión y audacia, ternura y poesía, alegría e insurgencia. Requerimos renovarnos, enriquecernos sin hacer concesiones a la mediocridad y a la egolatría, así como integrar a este impulso a cientos de jóvenes escritores que en todo el país se suman al trabajo literario.

En este propósito, y como parte del cumplimiento de nuestros principios, es que nuestra institución, el Gremio de Escritores del Perú, convoca a los escritores peruanos, a los colectivos y entidades académicas y no académicas que agrupan a los trabajadores de las letras, a editores y promotores culturales, a estudiantes y docentes de comunicación, publicaciones literarias y culturales, trabajadores de las distintas manifestaciones artísticas, a la I Convención Nacional de Escritores Peruanos, a realizarse el 21 de abril del 2018, que debe ser un espacio trascendental de UNIDAD de los trabajadores de las letras en el país.

Nuestro abrazo fraterno, de respeto y aprecio, a todos los escritores peruanos, a quienes invitamos a participar de este hermoso desafío.

Lima, febrero de 2018

Luis Flores Prado Armando Arteaga Núñez
Presidente del Consejo Directivo Comisión Organizadora 
Nacional GEP

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