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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

domingo, 18 de mayo de 2014

POESÍA: JUAN CRISTÓBAL, DE LA TABERNA Y SUS CANCIONES

Taberna uno

En las tabernas nunca es invierno jamás es invierno

Hay amigos que hablan de su muerte con un vaso de vino

Otros que ríen y comen una manzana pensando en los lobos del puerto

Quienes abren sus sueños y ven una golondrina en los graneros del tiempo

Muchos que lloran y aman eternamente la soledad de sus gatos

Ancianos que recuerdan sus almas y viajan en la desventura del techo

Pero en las tabernas nunca es invierno jamás es invierno

Como en las primeras tumbas de los piratas antiguos

O como en las últimas posadas de los fantasmas eternos




Taberna dos

La tarde tiene olor amasado en la lluvia del patio

Nuestra vida crece en ella como las retamas humildes en los viejos aleros

Sin embargo nuestra soledad no sobrevive a los secretos del viento

Ni a los rosados rocíos de los girasoles callados

Tal como las nuevas muchachas no sobreviven a las estrellas del pueblo

Cuando beben un vaso de vino

Y sueñan que su corazón desaparece

En las eternidades friolentas del río


Taberna tres


Se prolongan los cantos del grillo en las penumbras del alba

Nuestros sueños parecen forasteros perdidos

La soledad de la escuela crepita en las jarras del agua

Los venados nos hacen recordar...

Nuestras palabras en el calor de las hogueras

Cuando nuestra muerte se confundía con la luz del ciruelo

A la hora en que los ebrios lloraban de dicha

En las tabernas solitarias del pueblo


Taberna cuatro.


Bebíamos con los amigos en la tarde

Mientras sembrábamos tomates y membrillos en el huerto

Nuestros hijos asombrados nos miraban

Como los potrillos cuando se miran en el agua

Y reían cuando sus madres les cantaban

Que el vino es como el sol cuando se alza en las colinas

Y alumbra todas las cosechas del invierno



Taberna cinco

las canciones unen nuestras manos en la noche

y las penumbras nuestros corazones en la lluvia

parecemos los últimos habitantes de la tierra

mirando volar a las luciérnagas en los tesoros de los trigos

recordando todos los cuentos y leyendas que el abuelo nos contaba

cuando el verano desaparecía como un fantasma de sus ojos

mientras el mar se alzaba como una ola en sus huellas de retamas


Taberna seis


era como todos los hombres de la tierra pero más bueno

como todas las hojas del otoño pero más tierno

como todas las canciones del abuelo pero más triste

como todas las naranjas de los patios pero más bello

ahora reposa para siempre en las Tabernas del Molino

mientras bebemos todas las noches un vaso de aguardiente en su memoria


Taberna siete

Juan Cristóbal (Lima, 1941). Premio Nacional de Poesía en 1971, es autor de una vasta producción poética cuya calidad ha merecido reconocimiento en el país y el extranjero, así como numerosos libros de narrativa, crónica, testimonio y reportaje. Entre sus poemarios destacan El osario de los inocentes, La estación de los desamparados, Difícil olvidar, Poblando los silencios, los rostros ebrios de la noche, Final de vida, Gritos.

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