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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

lunes, 6 de septiembre de 2010

Opinión libre: LA DERECHA CAVERNARIA EN ACCIÓN


LA DERECHA CAVERNARIA EN ACCIÓN
Por Darío Martínez.
Parece increíble pero es cierto, una loba de mar experimentada en las lides electorales, de pronto pierde el paso y la seguridad y se deja dominar por la desesperación. Sólo así se explica el gesto adusto de Lourdes Flores en las pantallas de la televisión, la voz acusadora, la mano en la que solo falta la espada divisoria de Pizarro señalando el sur de la democracia y la modernidad, que supuestamente representa, y el norte del atraso  y el terrorismo que le atribuye a Susana Villarán.

 Asi como acusaron a Susana Villarán de senderista por levantar el brazo con el puño cerrado y en alto; así también, con la misma lógica, podríamos decir que Aldo Mariátegui es seguidor de Abimael Guzmán: ¡miren como cruza los brazos!
De pronto, la lid electoral municipal, que debiera centrarse en las alternativas para resolver los grandes y acuciantes problemas de la ciudad Capital, se ha convertido en un tema ideológico, en un debate donde Patria Roja se encuentra en el centro de los ataques de la derecha, en el mejor estilo macartista, con Lourdes Flores como su voz política, Aldo M. de Correo como su mentor ideológico y Chichi Valenzuela  como la soplona de oficio. Alguien diría, el trío de la muerte.
Sólo el miedo  puede llevar a construirse su propio laberinto, como es el caso, con una Lourdes Flores que cree que la mejor defensa es el ataque, no importa si se sostiene en la mentira, en la demagogia o en el terrorismo periodístico.
¿Qué espanta a la derecha neoliberal hasta colocarla en un estado de histeria colectiva? Desde luego que una probable victoria de Susana Villarán, que no estaba prevista en sus cálculos, que llega como un aluvión sorpresivo y de consecuencias fatales para la eterna candidata marcada por el signo de la derrota.
Lima es la plaza fuerte de la derecha, donde su hegemonía política se creía segura. Por eso la estrategia inicial de Lourdes Flores orientada a demoler a Alex kouri, el otro candidato de la derecha vinculada al fujimorismo, marcando la línea divisoria  entre decencia y corrupción. Estrategia que partía del criterio de que la disputa en la Capital tenía sólo dos contendores con probabilidad de éxito, ambos de la derecha, pues una opción exitosa desde el lado progresista y de izquierda  era inviable.
Estrategia fallida por el derrumbe legal de la candidatura de Kouri, pero también porque la “decencia” de la candidata Flores terminó manchada por sus relaciones profesionales con un personaje a quien se atribuye vínculos con el narcotráfico, César Cataño,  que fuera prominente dirigente y candidato del PPC al Congreso.
Lo que perdió de vista la derecha, consecuencia de su soberbia, de la sobrestimación de su capacidad de manipulación  y de su miopía para entender los cambios subterráneos que se procesan en la sociedad fue, de un lado, las calidades y carisma de la candidata Susana Villarán, su imagen democrática y honesta; del otro, el desencanto de crecientes sectores de la población respecto de las políticas neoliberales, la prepotencia y la corrupción, su reclamo de cambios y su reencuentro con la izquierda  después de un largo período de distanciamiento luego del derrumbe de IU. La confluencia de estos dos factores, además de los errores de la derecha, crearon las condiciones para que la candidatura de Fuerza Social fuera creciendo, beneficiándose además del colapso de la candidatura de Álex Kouri.
El segundo error de la derecha que respalda a Lourdes Flores, es su intento de  imponer una nueva polarización: entre democracia y modernidad, por un lado,  terrorismo e ideas trasnochadas, por el otro, colocando en el centro de sus ataques a Patria Roja, el lobo siniestro que devoraría a la ingenua Caperucita Roja. Polarización que sólo se explica por el ingreso  en una etapa de guerra sucia, donde todo vale, incluido el terror mediático para introducir el miedo en los electores y para presionar una división en el bloque que respalda a Susana Villarán.
Pero resulta que ésta es una campaña fundada en la mentira que no cuenta con la fuerza manipuladora de ayer para confundir a la opinión pública ni detener el ascenso de la candidatura de Susana Villarán. Su firme resistencia a esta maniobra le granjea, más bien, la atracción del elector que ve en ella una posición firme y digna capaz de “pararle el macho” a la candidata de la derecha neoliberal.
La dureza de la batalla electoral no cejará. La derecha no está dispuesta a perder su hegemonía electoral en Lima. Sabe  perfectamente que se ha empezado a jugar un partido mayor: las elecciones del 2011.
La victoria de Susana Villarán, aún dentro de los límites de las elecciones municipales, tiene así un trasfondo político mayor. Sus repercusiones se podrán calibrar mejor después del 3 de octubre. Lo que queda claro es la veloz recomposición de las fuerzas políticas en el ámbito popular y progresista, que obliga a repensar el proceso de la unidad, necesaria y obligatoria si se aspira a un triunfo en las elecciones generales de abril próximo.

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