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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

lunes, 19 de marzo de 2018

(Conciencia Crítica) Celendín un buen ejemplo LIMA NO ES LA CAPITAL DE LA CULTURA

Por Mario Peláez

No hay manera de que Lima disimule su gordura de cemento y empacho de avisos publicitarios. Realidad que solo genera menos espacios públicos y menos vegetación. Aunque muchos incautos a este despropósito llaman modernidad, y otros pobres de espíritu, posmodernidad (y hasta sueñan verla parecida a Miami…).

Pero es a nivel de la cultura que Lima deja ver su carencia absoluta, su devaluación espiritual. El centralismo crece en arrogancia y la informalidad ha terminado lumpenizada. Al criollo, al vivaso, al maletero (enquistados en el poder político y económico) no le interesa la cultura, esa que porta pensamiento crítico, que defienden las identidades y fomenta el cambio. Lo que patrocina es la “cultura” de entretenimiento, del vedetismo, que no exige al cerebro reflexiones, dudas, preguntas y sensibilidades.

Y mucho peor, hoy los capitalinos o limeños viven “menos en sus cuerpos y más en el interior del ordenador”.

De allí entonces las superlativa importancia de las provincias. En ellas todavía hay tiempo, espacio, disposición y querencias por lo propio. Es decir todavía hay tiempo para pensar, defender y crear.

A modo de ejemplo me referiré al patrimonio cultural de la provincia de Celendín, en su recodo de la literatura y de las artes plásticas, de los dueños de la belleza, “sin la cual la cultura no podría vivir”, dice Freud.

Empezaré nombrando a sus “clásicos”, Armando Bazán, Julio Garrido Malaver y Alfonso Pelaéz, todos con premios nacionales y traducidos a varios idiomas. Con iguales pergaminos y calidad, Alfredo Pita, Jorge Díaz Herrera y Gregor Díaz Díaz. También Antonieta Inga y Malena Pelaéz. 

Ídem en calidad, Gutenberg Aliaga Zegarra, Tito Zegarra Marín, Jorge Horna, José Luis Aliaga Pereyra, (seguro que son muchos más, lamentablemente no los he leído).

En cuanto a artistas plásticos, Alfredo Rocha, cuyos cuadros andan por todo el mundo. Miguel Díaz Dávila, escultor y pintor de obras extraordinarias. Sin duda uno de los mejores artistas plásticos del país. 

No podría dejar de mencionar a un científico cuyos libros se leen y discuten en las mejores universidades del país y del extranjero. Me refiero al neurocientífico social Pedro Ortiz Cabanillas.

Ahora bien. ¿Cuánto hemos leído y gozado de todos ellos?. ¿Cuánto se difunden su creación a nivel regional y nacional?. ¿Cuántas otras expresiones culturales han sido investigadas?. Etcétera. 

Así, entonces, como Celendín, hay muchas provincias con valiosos aportes. Contribuciones que enriquecen la diversidad y fortalecen la resistencia al neoliberalismo cultural. 

(Me permito formular una sugerencia: crear LA CÁTEDRA CELENDÍN para el desarrollo cultural, para el amor a la lectura y de la investigación del patrimonio intelectual y artístico de la provincia, al seno del proceso intercultural. CÁTEDRA a donde pueden concurrir amas de casa, estudiantes, profesionales y trabajadores en general. Ya es tiempo de nutrir los afectos con otras riquezas espirituales que trasciendan lo puramente decorativo y del adjetivo emocional… ).

(Hasta el próximo domingo, amigo lector)


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