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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

miércoles, 6 de mayo de 2015

QUE NO SE REPITA LO DE CELENDÍN

Tía María: un peruano más que resulta abatido por la intransigencia del gobierno

Una nueva víctima cobró el conflicto por el proyecto minero Tía María, un peruano más que resulta abatido por la intransigencia del gobierno y su incapacidad ante el diálogo y por la falta de preparación de las fuerzas policiales para intervenir y resolver este tipo de conflictos.

Lamentablemente nuestras fuerzas policiales no están preparadas para intervenir esto actos, apenas hay grupos de uniformados que responden a reflejos y cuya preparación es nula… tampoco es su culpa, solo les enseñaron a decir “tres, cuatro” cuando su superior les dice “un, dos…” o se limitan a decir “desconozco mayormente” cuando son interrogados.

Personas que accionan un gatillo cuando escuchan un grito. Que han sido trasladadas muchas veces en contra de su voluntad y que ni siquiera reciben alimentación o un descanso apropiado. Hombres y mujeres que viven en una maraña de nervios y que recurren a estrategias viles para quedar como héroes y engañar al colectivo poblacional que son víctimas cuando en realidad son verdugos.

Luego de ver el video de hace solo unos días en donde se ve cómo “siembran” los policías un artefacto a un poblador para acusarlo luego falsamente, nos queda una sensación insana de lo mal que andamos, de los falsos héroes y de las falsas víctimas, una gran vergüenza ajena.

A quienes hemos vivido el conflicto por Conga en Celendín y que fuimos testigos de cómo fue la misma policía disfrazada de trabajadores de construcción civil quienes iniciaron los disturbios para desencadenar la matanza no pueden engañarnos los discursos mal montados que hablan de que la policía está siendo atacada.

Hablamos de una población civil inerme que se enfrenta a policías que tienen armas de guerra, – lo de la dinamita y de los infiltrados es puro cuento-. Hay infiltrados pero de la misma policía, se desencadena un hecho vandálico y se mata a dos o tres para frenar el conflicto y asunto acabado. Así se actuó en Celendín y así se sigue actuando en Arequipa.

Y esperemos que este conflicto no acabe alargándose más, porque acabará pasando lo mismo que pasó en Celendín, en donde policías y gente del ejército se quedaron por muchos meses y acabaron trasladando hasta allí sus burdeles, y terminaron haciendo los propios en cada pueblo donde se asentaron y dejando embarazadas a niñas de colegio que vieron interrumpidas su adolescencia, esos son los daños “colaterales” de los que nadie habla, ahí el “Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables” hace mutis, ahí todos callan y se hacen los desentendidos, ahí los largos silencios redundan y se hacen enormes como nuestra propia indiferencia.

Fuente: Blog BALCÓN INTERIOR.

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