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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

domingo, 25 de diciembre de 2011

Opinón libre: ¿Quién manda aquí?

Por Víctor Hurtado Oviedo

El señor Óscar Valdés pregunta quién es la autoridad en Cajamarca. La respuesta es tan simple que se la diremos: en Cajamarca –y en todo el Perú–, la autoridad es la persona que cumple el programa de gobierno del candidato Ollanta Humala.

Por supuesto, Humala y Valdés son autoridades (al primero lo elegimos, al segundo no tanto), pero su autoridad moral y popular se basa en el cumplimiento del programa electoral que ambos presentaron. Si no lo ejecuta, pueden ser obedecidos, pero no respetados; y una autoridad no respetada es un ser íntimamente odiado y despreciado por quienes la obedecen.


La autoridad se gana y se conserva cuando se cumple la palabra ofrecida. Esto es algo que el señor Valdés debió aprender en sus años de cadete: tener el honor de cumplir su palabra, como hizo el coronel Francisco Bolognesi en el morro de Arica: su “programa” fue defenderlo y lo cumplió.

Quizá, a la inversa, en el cuartel y contra sus deseos, el señor Valdés haya aprendido que la “autoridad” era el cachaco que ordenaba a los cadetes lamer el suelo. Sin embargo, esto no es ser autoridad: es ser un mandón cobarde que abusa pues se sabe apoyado por una maquinaria de serviles dispuestos también a lamer el suelo para ascender de grado.

Por eso, en el Perú y en el mundo, la profesión militar suscita desconfianza en las personas civiles y civilizadas: porque en el mundo civil suelen evaluarse las órdenes recibidas; y, si se las cumple por obligación, la obediencia no es luego motivo de orgullo, sino de vergüenza. La “obediencia debida” da asco y produce criminales: pregunten al “Grupo Colina” y al matón Videla.

Así pues, la autoridad en el Perú es la persona que cumple su palabra electoral. Habría que averiguar si el señor Valdés es tan preguntón de autoridad cuando se encuentra con los dueños de los grandes capitales; o sea –Carlos Malpica decía–, cuando dialoga (esta vez sí) con los “dueños del Perú”. “¿Quién es la autoridad?” les preguntará el señor Valdés, y los “poderes fácticos” le responderán: “Nosotros, pues, viejo. ¡Qué pregunta!”.
 
Fuente: Diario La Primera, sábado 24 de diciembre 2011

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