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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

sábado, 5 de junio de 2010

TRES VOCES FEMENINAS

En el Día del Medio Ambiente (5 de junio), tres mujeres celendinas nos alcanzan su palabra poética como fiel reflejo de su amor a la naturaleza. Ellas son: Irene Pereyra, Antonieta Inga y Elba del Carpio.

Su canto persiste e insiste en la defensa del mundo natural, cuya diversidad biológica, hoy más que nunca, está amenazada por la codicia e insensibilidad humana. Emanaciones desmesuradas de gases tóxicos de las industrias transnacionales, talas y deforestaciones perversas de los bosques, explotaciones mineras envenenadoras de la tierra y el agua, con el consentimiento de Estados y gobiernos sometidos al imperio del poder económico. Tal es el afán de acumular dinero para unos pocos, en desmedro de toda la humanidad y nuestro hogar natural: el planeta Tierra.
Ante esto, tres voces femeninas alzadas y honestas:
Irene Pereyra de Vásquez (Celendín 1904. Falleció el año 1986)
                     
Las pencas
(…)

Resignadas e inmóviles
reciben las caricias de los vientos
y, con alerta en ristre,
custodian con desvelos vigilantes
a los solares, setos y caminos. 

Su austeridad a la tormenta burla
y, en su facción extática
de tallos empinados,
ofrece al arco iris sus colores.
(…)
Con actitud de heraldos en desfile
erizan sus espinas defensoras,
saludando al anónimo pasajero
con verde paz e inclinación solemne.
(…)
Y los magueyes épicos
son de las pencas corazones e hijos
que del centro materno
nacen, para crecer altos y esbeltos.
(De Cajamarca la bella)


Antonieta Inga del Cuadro (Celendín, 1939)


          Cómo estarán los eucaliptos

Cómo estarán los eucaliptos de mi tierra
Por entre qué hojas volará la tierra amada
Cómo estarán los sauces
con sus lágrimas bebidas por el río
Cómo estarán las pencas del camino
y cómo hincarán ahora noche y día
Cómo el cielo, el sol y el empedrado
el balcón de la casa, el camino
y los tejados.

Cómo andará el silencio empolvado
de tristeza
Qué se hará de nuestros nombres
sin tus voces
Por dónde huirán las aguas
Qué se dirá de la luna
Qué será de tus pasos
“Adiós” a quién le dirá tu mano
a la altura de tu frente bienamada.
(De Otra armonía todo)

Elba del Carpio Merino (Celendín, 1944)
                      El Mirador


He subido a San Isidro
tu cerrito atisbador
y desde allí yo contemplo
tu paisaje encantador:

Chacras cual libros abiertos
mensajes de labrador
de eucaliptos escoltados
de pencas y ruiseñor.

Hileras de blancas casas
con romántico balcón
ponchadas de rojos techos,
y de humeante fogón.

Dentro de cada casita
adivino, hay un corrillo
de mujeres que trenzando
sombrero, charlan y ríen.

Por las calles menudean
pasito delator
en busca del rico queso
de chocolate y de pan.

Y yo, bajo saboreando
del paisaje el suave olor,
y un manto de luna baña
a Celendín con amor.

(En revista Bicentenario, 2002)

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