Páginas vistas en total

"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

sábado, 21 de enero de 2017

(Conciencia Crítica) EL PLACER DE LA ESCRITURA CREATIVA (II)

Por Mario Peláez

¿Es la escritura el mejor invento del ser humano?. Sí. Con ella crece el conocimiento en todos los ámbitos, y también la memoria; igualmente con la escritura sistematizamos y calendarizamos los procesos histórico – sociales, y singularmente alumbra el magno hábito de la lectura, la música del espíritu. Ricardo Piglia refiriéndose a la unidad escritura – lectura refiere que una óptima lectura incluye leer entre líneas y en los espacios entre cada letra. Queriendo decir que hay que rescatar los sedimentos de la conciencia del autor.


Pero será con la ESCRITURA CREATIVA que la imaginación se brinda la tope y se convierte en impulsora de las grandes emociones y placeres. Sin duda, la poesía, el cuento, la novela, las obras de teatro, el ensayo y la propia crítica literaria ensanchan el lenguaje y embellecen la cultura, junto con la música, la pintura y demás artes. Aunque hoy desgraciadamente la cultura sea vista como accesoria, distante de la educación. Ahora la primacía lo tienen los emoticones, los chats, los clics, las telenovelas, la publicidad y el Big Data.

En cuanto a mi inmersión o autosecuestro en la escritura creativa (en el cuento y la novela), es decir, a mi concepción sobre la literatura y el autor, como de las urgencias y exigencias que determinan mi quehacer creativo, trataré de ser puntual:

Soy un convencido de que todo lo que se escribe se escribe ideológicamente (inclusive lo que no se dice debiendo decir), cualquiera sea la matriz doctrinaria de la que se parta. Los llamados independientes son los que más requieren de ideología para construir su presunta neutralidad.

Igualmente convencido de que el escritor se nutre fundamentalmente del bullicio histórico, más que de la soledad de su habitación. Sin que por ello se ningunee las otras fuentes de la creación artística: como los sueños, las lecturas, las experiencias propias y ajenas, recuerdos, olores y viejos amores (pero admito que también hay tramos de escritura inconsciente).

En relación al talento: cualquiera que se proponga puede alcanzarlo, sencillamente porque no es innato. El talento es resultado del trabajo tesonero, de una disciplina acerada. La tan mencionada “inspiración” no es otra cosa que la sensibilidad. Entonces también cultivable.
Asimismo tengo la certeza que el escritor, no debe limitarse a contar o narrar historias y pulir la forma y el estilo de contarlas, sino también debe exponer ideas; cuidando, eso sí, de no dogmatizar los personajes.

Y en cuánto a mis urgencias: 

Me acompaña la convicción de que la realidad que rodea al ser humano requiere del pensamiento crítico, desde todos los flancos y a toda hora. Más urgente es cuando la moral y la ética han enceguecido y la solidaridad entumecido. Entonces la literatura puede decir muchísimo más que las ciencias sociales.

A todo lo cual sumo, la necesidad del inmenso placer que brinda la escritura creativa: la caza de la palabra adecuada, del concepto preciso, de la fina ironía, de la imagen y la metáfora y la música de las palabras.

(En la III parte – que más adelante publicaré – me refiero a las intimidades de la creación: a la gestación de la primera imagen, al paladeo de cada palabra, a las frustraciones, angustias, inseguridades, al sinnúmero de correcciones y éxtasis.)

Hasta el próximo domingo, amigo lector, con el artículo: CLARO QUE SI EXISTE SATANÁS…

0 comentarios:

Publicar un comentario

Chungo y batán Copyright © 2011 | Template created by O Pregador | Powered by Blogger