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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

martes, 9 de agosto de 2011

Hipocresía


Por José Luis Aliaga Pereyra

Al llegar a Celendín, los primeros días de agosto, leí en un quincenario local que, año tras año, los ciudadanos conjuntamente con sus autoridades, se visten de gala y preparan con anticipación para celebrar su fiesta patronal.

La plaza de palos más antitaurina del mundo
Recorrí calles, plazuelas, locales en medio de la actividad festiva y lo único que encontré fue un imperante desorden, donde predomina el simplismo, la falta de un plan que mire al futuro y bienestar del pueblo. Todo se hace siguiendo el molde de siempre: la improvisación y el oportunismo.

Hay quienes caminan como sonámbulos, envueltos en un mar de contradicciones. Les pasa lo que a nuestros cerdos, con las disculpas del caso, al los que, después de haberlo alimentado con toda clase de porquerías, lo conducen al camal y éste camina desconcertado y sumiso.

Los pobladores shilicos saben que la intromisión minera cambiará radicalmente el ritmo de sus vidas. Algunos sueñan que al fin llegará el ansiado trabajo para sus hijos; pero cuando les hablas de la contaminación callan como no queriendo ver lo que está más claro que el agua.

Han pasado las fiestas y ¡otra vez!, Celendín se ha salvado milagrosamente de una desgracia que todos rogamos nunca suceda. ¿Cómo es posible que las autoridades shilicas autoricen la realización de una fiesta, con la gran concurrencia que sabían tiene, en una ciudad invadida por ambulantes, con un hospital donde, ante una emergencia, no existe una sola gasa, con una policía inoperante y, lo peor, con un servicio de agua potable totalmente restringido?.

El mamotreto de palos felizmente resistió las tardes taurinas para satisfacción de sus organizadores; un pequeño temblor, Dios no lo quiera, y todo se venía abajo.

¿Cómo es posible, señores, hablar de bienestar y futuro si no organizamos a nuestro pueblo, ¡ni siquiera le informamos!, acerca de la intromisión minera y posible desaparición de sus principales cuencas hidrográficas?

Nuestras autoridades, en el colmo de la locura, incluso han aceptado el “apoyo” de Minas Conga para organizar esta especie de adormecimiento colectivo.

Desde Chungo y batán llamamos a la reflexión. Que no nos pase lo que a nuestros cerdos; aunque ellos jamás supieron de semejante hipocresía.

Celendín 09 de agosto del 2011

Fotografía: https://www.facebook.com/friends/edit/#!/media/set/?set=a.122520704504696.26617.100002403014986

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