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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

viernes, 6 de junio de 2014

Bodas de Oro: ¿regalada historia?

Por Palujo

Monumento a Don Alfredo Rocha
El 16 de mayo de este año, Juan Silva desempeñaba el papel de maestro de ceremonias en el evento más importante de todos estos años: las Bodas de Oro del Colegio San José. Entre los asistentes estuvieron algunos ex profesores, padres de familia y ex alumnos que fueron protagonistas de su creación. La mayoría, como es de suponer, lo conformaban los ex alumnos, quienes no conocen a cabalidad de ciertos pasajes de la historia de nuestra alma mater.

Como invitada de honor al evento estuvo la profesora Betty Rocha, hija de don Alfredo Rocha Segarra, primer Director del Colegio San José, a quien en lugar especial, se le ha levantado un monumento como merecido homenaje por haber dirigido ejemplarmente durante el primer año a esta importante institución.




El maestro de ceremonias se despachó a sus anchas. Bromeó y cantó; hizo todo lo que conocemos de él. Pero, oh decepción, su calidad dulce convertida en su sello personal de amor a Sucre, era sólo pantomima. A los pocos minutos de que empezara su intervención la señora Betty Rocha, Juan Silva, la interrumpió pretextando tener una apretada agenda.

Al poco rato tuvieron conocimiento de este indecente proceder el Director del colegio como los organizadores. El maestro de ceremonias invitó para hacer uso de la palabra al señor Máximo Sánchez (Sachama) quien, al parecer, no estaba programado para hablar en este evento. El invitado del señor Juan Silva, luego de hacer una introducción a su alocución, dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “Yo nunca estuve de acuerdo que el señor Alfredo Rocha sea Director del colegio, porque cuando fui su alumno no aprendí ni la o".

Casi nadie entendió a lo que se refería este señor que fue gran amigo del padre del maestro de ceremonias, personaje que con persistencia intentó apocar la brillante labor del Director Alfredo Rocha.

Después, como si nada hubiera pasado, el maestro de ceremonias se deshizo en elogios al señor Sachama. Negó lo que antes había escrito con tanto énfasis. Dijo que cuando él regresaba de Lima a su pueblo natal, se deleitaba al leer y escuchar a don Máximo Sánchez, quien escribe y habla como lo hacían nuestros antepasados huauqueños; es decir con el lenguaje coloquial y con abundantes y oriundos localismos.

Lo que no dijo y le hacemos recordar a nuestro paisano, es que antes afirmaba todo lo contrario. Para muestra un botón. En innumerables circunstancias y espacios, Juan Silva despotricaba de la palabra Huauco, nombre original de nuestro distrito, aduciendo sin fundamento válido que la "modernidad" impone desconocer y renegar de nuestro pasado y cultura ancestral. Qué pensamiento tan retrógrado. 

La pregunta que nos hacemos es tácita y la deberán responder el señor Director del Colegio y/o los organizadores de las Bodas de Oro.

La historia no se escribe, como antes lo hacían caciques y patrones y ahora lo quieren hacer herederos y adulones, a su regalada gana. 

La historia, queridos amigos, la escriben los pueblos, si no hay lápices, con su propia sangre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin ninguna duda constituyó el mayor fiasco de la jornada. Era necesario para ello reproducir la alianza oportunista y torpe de los sentimientos trasnochados y anclados en los recelos viscerales contra el gran Alfredo Rocha Zegarra, de dos profesores que aún no terminan de entender la inmedible y vigente ascendencia de este extraordinario Director, en los corazones y el imaginario de los jóvenes que pasaron por el colegio San José.
Los que aún vibramos al entonar las notas del Himno al Colegio San José y a nuestro Sucre, letras trabajadas con acierto y con sensibilidad y profundidad, encontramos en el Rocha omnisapiente a un Huaqueño inteligente y comprometido con un profundo proyecto educativo y, por esta vía, de transformación socio cultural de los jóvenes de Sucre. La ausencia física de Rocha Zegarra, a contrapelo de lo que hubiesen deseado sus viscerales opositores, lo convirtió en el mayor referente cultural para las generaciones Sanjosefinas, a tal punto que una de las promociones, 10 años después, lo reivindicaba llevando su nombre y ahora su efigie se yergue como el guardián y baluarte del conocimiento y el arte en el patio central de nuestro colegio.
Sólo fue suficiente un año de ejercicio directoral en nuestro colegio para que Rocha Zegarra, lo encumbrara como uno de los mejores colegios a nivel regional. Sus habilidades pedagógicas y su amplio conocimiento acompañados de su peculiar filo polémico, lo convirtieron en el principal diseñador de los estilos y espíritus de las generaciones de profesionales que pasaron por el glorioso colegio San José; otros no lo lograron.

Jorge Antonio dijo...

El hecho de que el poestastro Sachama no haya aprendido ni la O del gran Alfredo Rocha no es culpa del maestro, sino del cerebro deficiente del alumno.

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