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"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

lunes, 4 de abril de 2011

Publicaciones: Wiener con otro libro bajo el brazo



El periodista Raúl Wiener anuncia un nuevo libro. El número 23 de una larga serie. Y ahora con un ambicioso plan que es contar muchas historias de corrupción a la vez en un espacio de tiempo de veinticinco años. “Fe de ratas”, promete ser un libro de escándalo. Conversamos con el autor

Raúl Wiener, un cruzado contra la corrupción.

Paco Moreno Tineo
Editor Política
 
— ¿Con qué intención suelta este nuevo libro que está lleno de corrompidos y corruptores precisamente en vísperas de las elecciones?

-En verdad pensé terminarlo en los primeros momentos del proceso electoral, pero el trabajo de investigación y de verificación de información me tomó mucho más tiempo que el previsto. Son ocho meses de trabajo. Y terminé coincidiendo con el fin de LA PRIMERA vuelta. Claro que quería ayudar a los electores a conocer a la clase política y los candidatos. Pero creo que el libro trasciende el período electoral y debe ayudar a un cambio que es más cultural que político. Rechazar la corrupción y aislarla es una actitud que todavía está pendiente en el Perú.
 
— ¿Alguna de las historias de su libro resume a todas las demás?

-Son como ensayos que redacté ensayando diversos estilos y maneras de presentar los casos, con la intención que el propio lector arme el rompecabezas y se forme alguna opinión con la información que le entrego. No propongo conclusiones, ni una historia principal. Pero tengo la esperanza que este trabajo desate reacciones de rechazo a la forma cómo funciona el Estado y el sistema de poder.

Un gobierno marcado por la corrupción
 
—Me llama la atención el capítulo que se llama “El sastre de Montesinos” ¿de qué trata? 


-Es una historia construida con testimonios de personas que estuvieron cerca del poder corrupto y que permiten nuevos ángulos para comprender lo que fue una época que parece lejano, pero ocurrió hace poco más de diez años, y que reaparece en las elecciones a través de su hija y de toda la mafia resucitada.

El sastre de Montesinos es un personaje de referencia, como lo es el chófer de Edgar Solís y otros que estaban al lado de los personajes centrales y los veían cometer sus fechorías. Por lo que sé, el sastre sigue atendiendo en su taller en Chacarilla del Estanque hasta donde llegaba el chófer Arispe Carpio a recogerlo para llevarlo al SIN.

Ese sastre fue el que le confeccionó los ternos a Fujimori y su asesor para que aparecieran como mellizos ante las cámaras de televisión. La idea según pude enterarme era transmitir una imagen de igualdad de nivel.
 
— ¿Por qué su fijación con el tema de la corrupción?

-No es una fijación exactamente. Es más bien una consecuencia de mi interés por tratar de manera concreta, con nombres y apellidos, los problemas del país. Cuando empecé a investigar las privatizaciones, me di cuenta que no sólo tenía que hablar de grandes cifras, indicar a cuánto podían haber vendido una empresa y como la malbaratearon, o cuánto ganaron los nuevos gestores y perdió el Estado, sino desentrañar cómo se modificaron las normas, se trajinaron los contratos, se amarraron las licitaciones, se favorecieron los incumplimientos, y todo eso tenía responsables. Mi dilema era poner los nombres, rompiendo el pacto infame de hablar a media voz, cualquiera fueran los riesgos.

En la introducción de “Fe de ratas”, recuerdo esa introducción que se hacía antes en las películas policiales, que anunciaba que las historias eran reales pero se habían ocultado los nombres para proteger a los inocentes; y añado que esta vez hay que apuntar que mis historias son reales y la única manera de proteger a los inocentes ha sido la de presentar los verdaderos nombres.

— ¿Si dejamos que la corrupción siga avanzando ésta puede tumbarse el Estado y otras instituciones?

-Lo que estamos viviendo es la construcción de un Estado estructuralmente corrupto. No uno donde pueden aparecer hechos de corrupción más o menos graves, que pasa en muchísimas partes, sino en el que se sabe que las cosas sólo caminan de la forma corrupta, que si quieren negociar con el poder tienes que hacerlo dentro de las reglas corruptas es decir pagando comisiones ilegales y manipulando las reglas. Es un Estado donde hay gente que cree ser honesta porque cierra los ojos ante lo que está ocurriendo o porque lanza una expresión de que siempre será así.

En mi función de periodista de investigación me encuentro casi a diario con personas que tienen cosas que denunciar pero piden que no los menciones, porque no quieren verse amenazados en su trabajo o en su seguridad. Es un miedo subterráneo. Y creen que yo soy lo suficientemente temerario como para poner mi nombre y mi cara al momento de sacar la podredumbre existente a toda luz. Mi libro es un testimonio de mi labor desde hace muchos años y acentuada desde que me incorporé a “LA PRIMERA”.

La privatización de Paita, un caso por investigar.

—Es una opción que entraña riesgos…

-Claro que sí. Llevo a la fecha seis juicios por difamación y el doble de amenazas de enjuiciarme. Tengo hasta tres casos para lectura de sentencia, es decir voy a ser condenado por investigar y presentarle al país indicios razonables de corrupción. El señor Boyle que lleva más del tiempo tolerado por el reglamento de la Autoridad Nacional Portuaria en el directorio de esa institución, quiere condenarme por decir que se entornilló en ese cargo para facilitar la privatización del puerto de Paita y favorecer intereses encubiertos de empresarios Chilenos. Eso es absoluta verdad. Pero el almirante me acusa por difamarlo, porque como es ex marino tiene que ser patriota y si está en ese puesto desde tiempos de Toledo, no es para influir a los presidentes sobre lo que es más conveniente para los puertos.
 
También me ha ocurrido que destapé un complot armado por el gobierno de García para detener a 13 dirigentes de la izquierda peruana e involucrar al candidato Ollanta Humala, en un caso relacionado con los supuestos contenidos de la computadora del jefe de las FARC muerto en la frontera con Ecuador, en vísperas de la reunión de la APEC en Lima, y terminé convertido en el número 14 de la investigación, interrogado sobre de dónde conocía a Luis Edgar Devia Silva, que yo no sabía que era el nombre real del dirigente Raúl Reyes, el de la computadora.
 
—Ahora mismo usted tiene un problema con LAP, ¿podría decirnos de qué se trata?

-Que como Boyle, el afán de cada uno de estos procesos es acallarme. No permitirme hablar o investigar. LAP llegó al colmo al pedir un habeas corpus para que se retirara de circulación mi libro “LAP: un fraude en tres letras” y se me obligase a escribir un libro de la misma extensión con la ideas opuestas a lo que expongo. Algo así como las planas escolares en las que uno repetía que no se iba a volver a portar mal, quinientas veces.

LAP ha podido desmentirme, en mis afirmaciones sobre la invalidez del contrato de concesión; en el incumplimiento de varias cláusulas del contrato y en la manera como se han adulterado muchos de los términos del compromiso original; en los abusos a sus usuarios y a los concesionarios originales del aeropuerto; en su responsabilidad por la falta de seguridad y control en la salida de embarque de droga desde la zona internacional; en la forma como manejan su influencia en esferas judiciales. Pero jamás lo han hecho. Han encargado a sus abogados asediarme, perseguirme, quitarme la tranquilidad. Y lo hacen porque pueden pagarlo. Sacan del dinero que nos cobran a los peruanos y turistas por usar sus instalaciones y así evitan responder los temas de fondo.

Yo creo que si los procesos por difamación y los llamados delito de prensa se inventaron para evitar los abusos de los medios contra personas que estaban en desventaja frente a los que pueden publicar y se niegan a rectificar; en la realidad lo que ha estado pasando es que los verdaderos denunciantes son los poderosos que no quieren ser fiscalizados y que pueden pagar largos y costosos procesos. Esos que quieren silenciar a la prensa independiente y judicializar la investigación periodística.
 
— ¿Cuál es para usted el gobierno más corrupto de estas décadas y por qué?

-La verdad es que es un ranking bien peleado. Casi es un lugar común señalar al Fujimorismo como la etapa más oscura de la perversión del Estado. Puede ser por el tiempo de duración de ese gobierno; la magnitud de dinero en juego, especialmente el que procedía de las privatizaciones el que se movió en las compras de armamentos y el que le sangraron a los fondos sociales como la Caja Policial-Militar y los dineros de las pensiones. Pero el APRA y Alan García están acabando un segundo gobierno corrupto. Si el primero hizo ricos a los miembros a cúpula partidaria el segundo los ha convertido en millonarios.
 
Alan debe estar entre los hombres con más dinero en el Perú. Ya no va a necesitar el poder político para codearse con Romero y Brescia. Ahora es de la misma clase. En cuanto a Toledo, puedo decir que lo suyo es ante todo la corrupción de un ideal. La rebelión contra Fujimori el año 2000, llevaba un espíritu jacobino y revolucionario, y él se puso al frente porque vio el impulso que llevaba al poder. Pero con una bolsa llena de esperanzas negoció cómo traicionar esos sueños.
 
Ese fue el significado de reclutar a PPK como ministro de Economía, asegurar al capital internacional que este país no sólo iba a mantener el modelo económico, sino todo el andamiaje corrupto de los contratos. Ese que ahora provoca tantos soponcios cuando se habla de volverlos a conversar.

Es verdad que con Toledo también hubo actos de corrupción y escándalos. Pero lo peor fue robarle al país la esperanza de cambiar. Hace diez años Toledo aseguraba que él se las jugaba, hoy pide a los peruanos que no se la jueguen. Esa corrupción del alma, nos impide salir del lodazal.
 
Fuente: Diario La Primera, domingo 3 de abril 2011.

1 comentarios:

Carlos Almanzor dijo...

Harían buena dupla, si es que no hubiera muerto, con CARLOS MALPICA SILVA SANTISTEBAN, el autor de los libros "los dueños del Perú" y "Los nuevos dueños del Perú"
Habrá que leer a Raúln Winer, una buena forma de premiar su esfuerzo y adquieir algo de cultura política.

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