Vistas de página en total

"Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias. ¡Y como vibra!"
José María Arguedas

viernes, 29 de marzo de 2013

Narrativa: Gútemberg Aliaga Zegarra, La receta y Los "no confundas" de don Quirino (relatos)

La receta


1

LOS años del colegio casi en el olvido.

Los rostros amicales, desdibujados por el tiempo, aún persistían en el recuerdo. 

Fue un día de Todos los Santos, por accidentes de la vida se encontraron dos amigos que habían compartido la misma carpeta en el salón de aquel centenario colegio. 

Abrazos y palabras afables fortificaron su antigua amistad. 

Hermano mío, el día más feliz de mi vida, a no dudarlo, es éste. Encontrarnos después de 30 años es un milagro. Pero... en fin, así es la vida le decía eufórico, aquel amigo de su juventud. 

¿Cómo estás hermano? ¿A qué te dedicas? Dime ¿cuántos hijos tienes? 

Yo, hermano mío, tengo ocho hijos. ¿Y tú? le retrucó la pregunta avergonzado. 

Sólo tres. Profesionales por cierto. Disculpa, los ocho hijos tuyos, ¿todos vivos? 

—Amalayas, hermanito, todos zonzos y sin trabajo le dijo corajudamente. 

Un silencio perfecto les mantuvo en un interminable balbuceo de incoherencias. 

En medio de abrazos se despidieron meditabundos por este inesperado encuentro. 


ATANDO cabos, después del sorpresivo diálogo, tomó la firme decisión de poner fin a su oficio de hijero. Recurrió, entonces, a su tío Filadelfo Horna, galeno de prestigio por aquellos años. 

Para qué soy bueno sobrino, ¿cuán es tu dolencia? -le dijo pausadamente. 

Dolor no tengo, tío. Yo quisiera algún remedio para no hacer hijos; porque creo que voy por el noveno. 

Serenamente, sacó el recetario y con lapicero de buena marca dibujó un sinnúmero de garabatos, que sólo el boticario del pueblo lo entendía. 

Alcanzándole amablemente la receta, ordenó: 

Ve al cabezón. ¿Lo conoces, no?... El farmacéutico de la esquina, y cumple con la receta. 

Ya en la farmacia, aquel viejo boticario de pronunciada cabeza cana, con lente al filo de la nariz, mirándolo de arriba abajo y de abajo para arriba, sonriente y con disimulo, le dijo: Aquí dice, "ver, tocar y oler pero no comer". 



Los "no confundas" de don Quirino 


LOS recreos en el colegio San José se habían convertido en momentos de relajamiento personal y espiritual. El estrés, a decir verdad, por aquellos años no se lo conocía; y si hubiese existido, no habría resistido a las ocurrencias de carismáticos personajes. 

Nuevamente la bendita campana se convertía en cómplice para presenciar una interesante discusión entre don Quirino y el Profesor Jaimito Cruzado. 

En esta oportunidad, la apuesta consistía en que el ganador era aquél que más "no confundas" decía. Por ejemplo: "no confundas" Belaúnde con húndete la vela, o "no confundas", indio pishgo con pishgo de indio; algo así por el estilo. 

Y la gran apuesta empezó en el primer recreo de un día Lunes. Se dijeron todos los "no confundas" que hemos escuchado en nuestra vida. 

Al toque de campana, presurosos corríamos a presenciar por el lapso de 15 o 20 minutos los "no confundas". 

Entonces, imagínese, llegamos al día viernes, último día de clases, y los benditos "no confundas" por fin parecían haberse agotado. 


EN medio del patio del colegio los dos contrincantes, cual gallos de pelea, se miraban amenazadoramente; pero el profesor Jaime le lanzó, según él, el último "no confundas" que podría existir en el mundo. 

El viejo inmenso de don Quirino lo miró con los ojos desorbitados y colocando las manos en la cadera dijo: profesor "no confunda" usted, jugó de maracuyá, con usted es maricón ya. 

Abrazos del pequeño Jaimito como muestra de triunfo del corpulento y colorao Quirino cerraron esta ocurrencia como para no olvidarnos. Por eso, para recordarles siempre, les narro, y para que con el paso de los siglos, estén presentes en el recuerdo de las nuevas generaciones.

Fuente: Libro Avatares... y relatos al paso

0 comentarios:

Publicar un comentario

Chungo y batán Copyright © 2011 | Template created by O Pregador | Powered by Blogger